Atlas Renewable Energy y la subsidiaria brasileña Dow —el gigante estadounidense de la industria de la ciencia de los materiales— firmaron recientemente un acuerdo de suministro de energía renovable. Este acuerdo sienta las bases para que las empresas químicas en América Latina logren sus objetivos medioambientales y disminuyan sus costos de energía. En este artículo veremos por qué este acuerdo es tan innovador.

Como muchas empresas industriales, Dow ha buscado desde hace tiempo reducir su impacto medioambiental y su gran consumo energético. El liderazgo de Dow en la producción de insumos químicos, plásticos, fibras sintéticas y productos agrícolas lo hace ser uno de los mayores consumidores industriales de energía.

En el pasado, Dow utilizaba electricidad de la red pública y combustibles fósiles como fuentes de energía, pero a medida que la energía renovable se ha hecho más competitiva y con mayor disponibilidad, ha comenzado a repensar su portafolio energético. En este sentido, se ha fijado una meta ambiciosa: en 2025 obtener 750 megavatios de su demanda energética a partir de energías renovables, y en 2050 alcanzar la neutralidad en la emisión de dióxido de carbono.

Para alcanzar tan ambiciosa meta, Dow se asoció con Atlas para proveer de energía limpia a su complejo Aratu, en Brasil, la instalación industrial de Dow más grande en ese país.

Este novedoso acuerdo no solo evita la emisión de aproximadamente 35.000 toneladas métricas de dióxido de carbono al año (el equivalente a retirar 36.800 vehículos de las calles de São Paulo); también sienta las bases para que el resto de la industria química latinoamericana aproveche los beneficios de la energía renovable para alcanzar las metas de mitigación del cambio climático, al tiempo que garantiza que, por largo plazo, los precios de la energía sean estables.

CREANDO EFICIENCIAS

En virtud del acuerdo de compra de energía por 15 años, proporcionaremos a Dow energía limpia de nuestro proyecto solar Jacaranda de 187 Megavatios, ubicado en el municipio de Juazeiro en el Estado de Bahía. La planta generará 440 Gigavatios al año, lo que es suficiente para suministrar energía a una ciudad de más de 750.000 habitantes; esto le permitirá a Dow acercarse a sus metas de consumo de energía renovable.

Uno de los asuntos clave de la energía solar es su intermitencia: el sol no brilla las 24 horas del día. Como las necesidades de Dow son continuas, Atlas intercambiará energía de Jacaranda con otros proveedores de energía renovable para garantizar una oferta constante. “Empaquetando” nuestra energía solar junto con otras fuentes de energía renovable disponibles en el mercado, le damos a Dow toda la energía renovable que necesita, no solo la que necesita cuando es de día. Es la primera vez que en Brasil se hace esta operación de intercambio y empaquetamiento, lo que abre oportunidades para las compañías que dudaban de utilizar energías renovables debido a su perfil de demanda de electricidad.

Dado que Dow es un gran consumidor de energía, los costos de electricidad suponen una considerable proporción de sus costos fijos; aún el mínimo incremento de costos puede causar un enorme impacto en sus resultados. Para abordar esto, Atlas adoptó una serie de medidas para mejorar la eficiencia.

La primera es la incorporación de módulos bifaciales en la planta, que pueden aumentar la generación de energía hasta en 9% en comparación con los paneles monofaciales equivalentes; esto reduce la cantidad de terreno necesaria para producir la misma cantidad de electricidad. La segunda es la conexión del proyecto a la subestación digital de Atlas, una medida que mejora el control y la confiabilidad y reduce los costos. Pero la eficiencia no termina aquí: también llevamos a cabo una estructura de financiamiento en dólares que creó una cobertura contra los riesgos cambiarios.

HABLANDO EL MISMO IDIOMA

En la selección de un socio para alcanzar sus metas, Dow buscaba a una empresa con la que compartiera valores. Eso es lo que explica que, aparte de la energía limpia y la estrategia de precios favorable que forman parte del Esquema Financiero Ecológico de Atlas (Atlas Green Finance Framework en inglés)—que establece nuestro compromiso para desarrollar proyectos que protejan y preserven el medioambiente—, también incorporamos nuestro característico compromiso social. Así, en la comunidad que rodea a la planta Jacaranda ofrecemos oportunidades que promueven la diversidad y la inclusión en el proceso de contratación para la construcción. Para hacerlo —y hacerlo bien— nos hemos aliado con organizaciones no gubernamentales y con las autoridades locales para que nos ayuden a capacitar a las mujeres de la comunidad en habilidades específicas; además, estimulamos a nuestros contratistas locales a que en sus procesos de contratación de personal den prioridad a quienes pertenezcan a alguna minoría social o étnica.

UN SOCIO CONFIABLE Y CAPAZ

No ha sido fácil lograr todo esto durante este 2020 tan turbulento y agitado. Hemos trabajado duro para asegurar la salud y la seguridad de nuestros trabajadores porque sabemos cuán importante es la energía renovable en la recuperación de la economía latinoamericana después de la covid-19. Como resultado, nuestras capacidades operativas, nuestra ejecución y nuestra velocidad para finalizar los proyectos han seguido siendo óptimas.

Hemos sido capaces de hacer todo esto porque no somos nuevos en la industria de las energías limpias. Ya tenemos cuatro proyectos operativos en Brasil y otros más en el resto de América Latina. Todos han sido entregados a tiempo y ejecutados de acuerdo con el presupuesto previsto, algo que ha mejorado nuestra reputación entre acreedores y socios. En consecuencia, a pesar del difícil entorno económico y financiero, estamos en la posición privilegiada de negociar condiciones de financiamiento favorables que se convierten en ahorros que podemos transferir a nuestros clientes.

EL COMIENZO DE UNA TENDENCIA

La energía renovable en América Latina es ya tan asequible como las energías tradicionales, y hasta más económica. Los acuerdos corporativos de suministro de energía, que aprovechan la innovación financiera, operativa y tecnológica, permiten que los grandes consumidores de energía en la industria química y en otros sectores industriales den un gran paso al frente en la reducción de sus emisiones de dióxido de carbono; también les dan la posibilidad de tener una visión de largo plazo frente a sus costos de energía.

Cada vez más empresas de estas industrias nos consultan, y les seguimos encontrando soluciones competitivas. Ya la industria minera se ha incorporado: desde nuestra planta Casablanca, que proveerá energía limpia al gigante de la minería Anglo American, en Brasil, hasta nuestra planta Javiera en Chile, que ofrece energía a una mina de cobre. Nuestro acuerdo con Dow muestra cuánto se puede alcanzar cuando dos líderes en sus respectivos sectores trabajan juntos. Creemos que este acuerdo traza el camino para que la industria química se una a la revolución energética verde en toda América Latina.