La meta en Chile es descarbonizar la matriz energética. Para lograrlo, es clave desarrollar la infraestructura de transmisión y almacenamiento de energía.

“No hay cliente relevante que no exija que la energía sea cien por ciento renovable y que tenga los certificados de producción que acrediten que es fuente renovable”, dice Alfredo Solar, gerente general de Atlas Renewable Energy en Chile.

El sector que más demanda energía renovable certificada es el minero, que es a la vez el mayor consumidor de energía en Chile. “La transición energética no solo se está dando del lado de la oferta”, agrega Solar, con más de veinte años en la industria energética. “Los clientes quieren mejorar o limpiar su huella de carbono”.

Objetivos del gobierno

La meta del gobierno chileno es descarbonizar la matriz energética del país para 2025. Esto implica cerrar 28 centrales de carbón e invertir 30.000 millones de dólares para generar 15 gigavatios de energía renovable y construir infraestructura de transmisión y almacenamiento, de acuerdo con el sitio de noticias BNAmericas.

Las centrales de carbón aún abastecen a los clientes regulados, como los hogares. Sin embargo, Solar cree que la Comisión Nacional de Energía podría exigir el abastecimiento de energía renovable para estos clientes.

Líneas de transmisión y baterías

Para incentivar la adopción de las energías renovables, el gobierno debe invertir en la instalación de más líneas de transmisión. La falta de estas líneas es la causa de que los productores de energías renovables se deshagan de parte de la energía que generan por la incapacidad de hacerla llegar a sus clientes. Esta práctica, conocida como ‘vertimiento’, deprime los precios. De hecho, el vertimiento ha aumentado en un 225% respecto a 2021, según la directora ejecutiva de la Asociación Chilena de Energías Renovables y Almacenamiento, Ana Lía Rojas.

“Necesitamos que las líneas se construyan rápido y que la energía se pueda transmitir desde donde está el recurso hacia donde está el consumo”, dice Solar. Las líneas de transmisión se deben complementar con baterías para almacenar la energía. “El almacenamiento es fundamental. Si la energía solar no cabe en la red, poner una batería tiene todo el sentido del mundo: almacenamos la energía de día y la transmitimos de noche. Con eso desestresamos las redes”, agrega. 

En este sentido, Atlas Renewable Energy avanza en el desarrollo de baterías en el norte de Chile. Para Solar, esta región y el estado de California (Estados Unidos) son pioneros en la instalación de baterías, pues tienen una gran infraestructura de producción de energía solar al mismo tiempo que restricciones de transmisión; de allí la necesidad de instalar baterías.

Chile comparado con otros países de Latinoamérica

El Ministerio de Energía chileno estableció como meta que en 2030 el 60% de la electricidad provenga de fuentes de energía renovable no convencional. Para colaborar en el alcance de esta meta, Atlas Renewable Energy Chile tiene proyectos de 3.000 megavatios, que incluyen contratos para el desarrollo y la operación de tres parques eólicos. 

Hoy cuenta con tres plantas operativas (Quilapilún, Javiera y Sol del Desierto), que juntas tienen más de 450 megavatios de capacidad instalada de energía renovable. Además de Chile, Atlas tiene inversiones en Uruguay, Brasil y México. Entre estos países, Chile es el más avanzado: es donde las energías renovables han crecido más rápido y se han instalado en mayor proporción en relación con el sistema. “Chile es un país donde prácticamente todas las empresas de energías renovables quieren estar y quieren invertir”, afirma Solar, a pesar de que es más pequeño que México o Brasil. 

El crecimiento se ha enfrentado también a desafíos regulatorios. “Es un desafío muy grande tramitar todos los proyectos, sobre todo los proyectos eólicos”, dice Solar. Un proceso de tramitación ambiental demora años en estar listo, a lo que se suman los permisos sectoriales. Pueden pasar cinco o seis años desde que se decide hacer un proyecto hasta que genera energía. “Hay que buscar formas para que estos procesos se hagan más expeditos”. 

La necesidad de un marco regulatorio estable

En Chile el mercado de energía está privatizado. El Estado solo tiene un papel regulador y fiscalizador. Para que el negocio siga siendo rentable, las condiciones deben ser estables, pues las inversiones en energía son a largo plazo. “Es muy importante que exista un marco regulatorio confiable que garantice a los inversionistas hacer negocios en los próximos treinta años”. Estas condiciones deben permitir repagar las inversiones y obtener utilidades.


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