El sector de las energías renovables de América Latina se encamina hacia los 239 gigavatios de capacidad instalada de energía eólica y solar en el año 2040, un hecho que demuestra el enorme potencial del sector como oportunidad de inversión. En este artículo echamos un vistazo a las principales oportunidades del mercado privado de las energías renovables, y evaluamos algunas de sus incertidumbres.

En todo el mundo, el apoyo a las viejas industrias contaminantes se ha desvanecido, mientras que la energía limpia y verde ha ganado popularidad. En lo que respecta a los combustibles fósiles, estos experimentan un rápido declive y el sector de la energía convencional se desempeña consistentemente por debajo del índice S&P 500. Una reciente investigación muestra que las energías renovables supondrán 77% de las inversiones en nueva generación energética que se harán hasta 2050.

América Latina, la región con más abundancia de recursos solares y eólicos del mundo, está destinada a desempeñar un papel fundamental en la transición energética, y varias tendencias señalan que es ahora el momento adecuado para invertir en el sector.

Factores económicos

A diferencia de las economías de Estados Unidos y Europa, en donde el mercado de electricidad convencional está estancado o en retroceso, la clase media de América Latina se ha expandido durante la última década, tanto en cifras absolutas como en porcentaje de los hogares; esto ha aumentado las necesidades energéticas. La demanda latinoamericana de energía crece año a año: por un lado, la movilidad social permite que la gente compre electrodomésticos y, en general, lleve un estándar de vida más moderno, lo que implica un mayor consumo de energía; por otro, en muchos países latinoamericanos se expanden las operaciones de las industrias intensivas en consumo energético.

Creemos que esta creciente demanda será mejor atendida por las energías renovables. Primero, por sus costos: a diferencia de otras regiones del mundo, los costos de la energía renovable en América Latina son competitivos en relación con los de cualquier nueva capacidad de generación térmica que se agregue, aun sin subsidios. La reducción masiva de sus costos en la última década es una de las principales razones por las que las energías renovables transforman rápidamente la mezcla de electricidad de la región.

Pero las renovables no solo atenderán la demanda energética del futuro. En muchos mercados, los costos competitivos de la energía renovable pueden socavar los activos termoeléctricos ya operativos. Esto abre la oportunidad para reemplazar esos activos por inversiones en energía renovable, algo que ya ocurre en Chile, que lleva a cabo un plan para descarbonizar su matriz energética, que prevé completar en 2040. Otros países seguramente seguirán a Chile; es solo cuestión de tiempo.

La estructura de las economías latinoamericanas es también un importante factor. Los países latinoamericanos se encuentran entre los más importantes exportadores de recursos naturales del mundo; por lo tanto, buena parte de su bienestar depende de las compañías petroleras y mineras y de sus clientes. Este sector industrial se encuentra muy presionado para que reduzca sus emisiones de carbono y sea cada vez más amigable con el medioambiente. Como resultado, para esas empresas la compra de energía renovable se ha convertido en parte importante de su estrategia.

Pero no son solo las empresas exportadoras de recursos naturales. Compañías multinacionales con fuerte presencia en América Latina —desde el sector tecnológico, con sus centros de almacenamiento de datos, hasta marcas de consumo masivo, conglomerados químicos, empresas manufactureras, compañías automotrices y grandes minoristas—, están cambiando su matriz de consumo energético para atender las presiones de sus consumidores y accionistas de ser más “verdes”.

Proyectos que avanzan

Como en todo panorama, hay algunas incertidumbres.

El papel de los gobiernos sigue siendo esencial en el desarrollo del sector de las energías renovables. En este sentido, ciertas señales —como el aplazamiento de las subastas de electricidad en Brasil y Chile, o los recientes obstáculos regulatorios en México que limitan la operación de nuevas plantas renovables— han demostrado la importancia de conocer profundamente la situación cuando se trata de considerar participar en el mercado.

Mientras tanto, la covid-19 ha afectado gravemente el crecimiento económico mundial, y América Latina no es la excepción. El momento y el ritmo de la recuperación son aún inciertos; sin embargo, creemos que la pandemia tiene el potencial de cambiar la prioridad de las políticas públicas, y que la energía renovable tendrá un papel clave en la recuperación económica de la región después de la crisis.

A pesar de los desafíos globales, los proyectos de energía renovable siguen adelante. Desde una perspectiva global, cuando se analiza la planificación hasta 2025, casi un tercio de los proyectos eólicos y solares están contratados o financiados, de acuerdo con el más reciente reporte de la Agencia Internacional de Energía.

Hay otra tendencia que comienza a advertirse en América Latina y que refuerza nuestra convicción de que la recuperación económica se basará en las energías renovables. Así como la pandemia ha hecho que los planificadores de políticas públicas y los inversionistas se concentren en los asuntos de sostenibilidad, en el sector privado hay un creciente número de reportes que alertan sobre los riesgos financieros que se derivan del cambio climático.

En Chile, por ejemplo, los inversionistas institucionales y la Bolsa de Valores de Santiago han comenzado a poner en práctica los principios dispuestos por el Grupo de Trabajo sobre Divulgaciones Financieras Relacionadas con el Clima (TCFD, por sus siglas en inglés), una iniciativa del Consejo para la Estabilidad Financiera, organismo internacional que evalúa el sistema financiero global. Creemos que pasos como la adopción de los principios del TCFD incentivarán a un cada vez mayor grupo de fondos a invertir en proyectos verdes, como los de energías solar y eólica.

Un creciente interés en la seguridad

Es posible que la recesión causada por la pandemia sea profunda y duradera. Ante este panorama, la inversión en energías limpias es vista cada vez más no solo como un medio para reducir la contaminación, sino para protegerse contra riesgos y contra la obsolescencia de activos como consecuencia de las presiones pro ambientalistas.

Para los inversionistas, la energía renovable se parece mucho a la inversión inmobiliaria: los mayores costos son en el equipamiento inicial, pero una vez que el proyecto está listo, es un activo estable con pocas partes móviles, bajos costos operativos y un flujo de ingresos muy extenso en el tiempo equiparable a una pensión o a un seguro.

Si el proyecto se combina con un acuerdo de compra de energía, la estabilidad de los beneficios es más evidente. Estos contratos aseguran ingresos por una parte significativa de la vida del proyecto, y pueden equipararse a ser propietario de un edificio con un contrato de arrendamiento con opción a compra por quince años, que garantiza un ingreso por un tiempo considerable. Mientras tanto, se espera que aumente la demanda de energía renovable, especialmente en América Latina, donde se proyecta que el consumo de electricidad aumentará más de 70% de ahora a 2030, de acuerdo con el Consejo Mundial de la Energía Eólica.

Es poco probable que esta demanda la cubran los combustibles fósiles, particularmente porque las crecientes preocupaciones en torno a las emisiones de carbono y al cambio climático han puesto en duda los proyectos aprobados. Como resultado, esperamos que los inversionistas busquen flujos de ingresos de largo plazo y poco riesgo, y que una creciente cantidad de sus recursos vayan a proyectos de energía renovable.

Un mercado que madura

Las ventajas de América Latina cuando se trata de atraer inversión en energías renovables no han pasado inadvertidas. En años recientes hemos visto cómo la confianza de promotores y financistas internacionales se traduce en proyectos en todo el continente.

Estos actores fueron los pioneros. Desde entonces los han seguido grandes empresas de servicios públicos, que han empezado a cambiar el foco de sus inversiones hacia las energías renovables, después de la que las convencionales comenzaron a perder participación de mercado.

Ahora, cuando las empresas empiezan a suscribir acuerdos de compra de energía, el mercado se ha hecho cada vez más dinámico, particularmente en Brasil, Chile y México. Todavía hay mucho espacio para crecer en otros mercados, como Colombia, e incluso en mercados más consolidados vemos oportunidades a medida que se emplean nuevas tecnologías, desde soluciones de almacenamiento de energía hasta módulos fotovoltaicos bifaciales.

Creemos que el mercado se encuentra todavía en su fase de crecimiento y que ofrece múltiples oportunidades para la inversión; varios estudios respaldan esta idea. De acuerdo con la Agencia Internacional para las Energías Renovables (IRENA, por sus siglas en inglés), en América Latina habrá, en el año 2050, una capacidad instalada adicional de 132 gigavatios de energía eólica y de 172 gigavatios de energía solar.

Nuestro experimentado equipo de Atlas Renewable Energy está a la vanguardia en el desarrollo y la operación de proyectos de energía limpia en América Latina. Hemos ofrecido a los inversionistas retornos estables y sólidos en Brasil, Uruguay y Chile, y conocemos de primera mano las fortalezas del mercado de energías renovables de América Latina.

Hay en toda la región, como lo hemos señalado en este trabajo, algunas tendencias que nos hacen pensar que la energía renovable es una inversión sólida. Creemos que con los socios correctos y con proyectos cuidadosamente escogidos, inversionistas, financistas y empresas pueden cosechar beneficios del sector durante muchos años. El momento para hacerlo es ahora.

FUENTES

https://www.iea.org/reports/renewable-energy-market-update/challenges-and-opportunities-beyond-2021
https://gwec.net/gwec-and-olade-team-up-to-drive-the-energy-transition-in-latin-america/
https://www.gartner.com/smarterwithgartner/9-future-of-work-trends-post-covid-19/
https://www.irena.org/-/media/Files/IRENA/Agency/Publication/2020/Apr/IRENA_GRO_R06_LAC.pdf?la=en&hash=1493165ED11340CC1F2681321F8D24754F0292C6