Los posibles cambios legislativos que se avecinan en Chile inquietan a la industria minera. En este análisis, Atlas Renewable Energy examina lo que esto podría significar para el mayor sector industrial del país, y su amplio impacto en la revolución mundial de la energías limpias.

A medida que el mundo se dirige hacia un sistema energético con bajas emisiones de carbono, Chile, que posee más de la mitad del litio del mundo y las mayores reservas de cobre del planeta, desempeñará un papel fundamental en el suministro de los recursos necesarios.

El sector minero del país sudamericano ha sido objeto de relativamente pocos cambios desde 1980, pero la pandemia de Covid-19 ha impulsado a los legisladores a buscar fondos para ayudar a financiar programas sociales y de estímulo. 

En abril, la Cámara Baja de Chile, que ya había aprobado un proyecto de ley para introducir un 3% fijo sobre las ventas de cobre y litio, votó para añadir un sistema de impuestos progresivos sobre las ventas de cobre, con el rango más alto fijado en el 75% si el precio del metal rojo supera los 4 dólares por libra. El proyecto de ley también establece un gravamen para todas aquellas empresas mineras cuyas ventas anuales superen los 5 millones de dólares, a menos que sus márgenes de explotación sean inferiores al 8%. 

Aunque los partidarios del proyecto de ley afirman que los cambios son necesarios para equilibrar  al país tras la pandemia, los representantes de la industria minera han expresado serias reservas. En su intervención ante la aprobación del proyecto de ley en el Congreso, Diego Hernández, presidente de la Sociedad Nacional de Minería (Sonami), dijo: «Este impuesto desincentivará de inmediato la inversión y pondrá en serio peligro la competitividad de nuestra industria en un momento clave que vive nuestro país, especialmente en el periodo de recuperación económica post pandemia, en el que la minería estaba llamada a jugar un rol fundamental e insustituible.»

La legislación propuesta ha sido aprobada por la Comisión de Minería del Senado, y pronto será discutida por los legisladores del Senado de la nación. Antes de tomar una decisión definitiva, analizamos los principales factores en juego.

A medida que la demanda de cobre y litio se dispara, nos encontramos en una encrucijada.

El cobre es fundamental para los paneles solares, los aerogeneradores, los vehículos eléctricos y el almacenamiento de las baterías, y según las estimaciones de IRENA, en relación con los niveles de 2020, la demanda anual de cobre de las instalaciones solares fotovoltaicas por sí sola podría duplicarse con creces en 2030, y casi triplicarse en 2050. 

Mientras tanto, en los últimos años la demanda de litio ha crecido un 20% al año, y esto no muestra signos de desaceleración a medida que los vehículos eléctricos, que utilizan baterías de litio, se hacen cada vez más populares. 

Dado que cuatro de los mayores compradores de cobre chileno, Estados Unidos, China, Japón y Corea del Sur, se han comprometido a alcanzar la neutralidad neta de carbono a mediados de siglo, se necesitarán cantidades récord del metal rojo.

Sin embargo, satisfacer esta demanda podría ser un problema, según la industria minera chilena.

Los mineros dicen que operarán con pérdidas…

Según Hernández, de Sonami, si el proyecto legal se aprueba en su forma actual, 12 de las 15 mayores mineras que operan en Chile se encontrarían operando con pérdidas. Dice que más de la mitad de las minas de cobre del país ya operan en el cuartil superior de la curva de costos, y los nuevos royalties podrían provocar su cierre.

De ser así, tendría repercusiones mundiales. Chile representa más del 25% de la oferta mundial de cobre, y el precio del metal rojo ya se ha disparado en los últimos meses ante la preocupación de que la oferta tenga dificultades para satisfacer la demanda en un mundo que se electrifica rápidamente.

Según estudios recientes, si no se construyen nuevas minas, el déficit anual de suministro de cobre podría llegar a los 10 millones de toneladas en 2030. 

«En igualdad de condiciones, creemos que la incertidumbre fiscal actuará como una sobrecarga en los procesos de toma de decisiones de las empresas mineras para sancionar nuevos proyectos, lo que podría exacerbar aún más nuestras expectativas de una diferencia de suministro de cobre a largo plazo», dice la firma de inversión Goldman Sachs en una nota.

… pero el aumento de los impuestos podría compensarse con la subida de los precios

No obstante, a medida que aumente la demanda de cobre y otros minerales de transición energética, es probable que veamos un auge de las materias primas, con el consiguiente aumento de los precios.

En una nota reciente, Goldman Sachs pronosticó que el aumento de la demanda y la escasa oferta harán que el precio del cobre pase de unos $6,000 dólares por tonelada a $15,000 dólares por tonelada en 2025, lo que supone un aumento del 66%.

El banco de inversión Macquarie prevé que los precios aumenten entre un 30% y un 100% en los próximos cuatro años.

En consecuencia, para los productores, cualquier golpe derivado del aumento de las tasas gubernamentales puede verse parcialmente compensado por precios aún más altos.

Sin embargo, mantener el equilibrio implica reducir los costos operativos, y la energía renovable podría ser la clave

Desgraciadamente, la calidad del mineral de cobre de Chile ha descendido de forma constante en los últimos años, lo que significa que hay que extraer más volumen, e invertir más dinero, sólo para mantener el mismo nivel de productividad. 

A modo de ejemplo, en 2019, antes de que la pandemia impactara en los volúmenes mineros, Codelco, la minera estatal, vio disminuir su producción en un 5.6% como consecuencia de la caída de las leyes del mineral en sus envejecidas minas.

En efecto, los mineros del cobre tendrán que gastar miles de millones de dólares sólo para evitar que la producción caiga, y para poder hacerlo, necesitan ahorrar costos en otros ámbitos.

El área más obvia es la de la energía. Después de que los costos de la electricidad en el país aumentaron una media anual del 11% entre 2000 y 2015, varias empresas mineras empezaron a buscar energías renovables para asegurar la energía de sus proyectos. 

Uno de los movimientos más emblemáticos en este espacio fue el pionero acuerdo bilateral de compra de energía (PPA) firmado en 2015 entre Antofagasta Minerals y Atlas Renewable Energy para suministrar energía solar del proyecto Javiera a la mina de cobre Los Pelambres.

No sólo las grandes empresas tienen la oportunidad de reducir sus costos de producción. Desde ese acuerdo en 2015, un mayor número de empresas mineras ha hecho el cambio a las renovables y, según las estimaciones del gobierno, en 2023 las renovables representarán el 60% de la energía consumida por el sector.

Limpian do sus actos

La transición de la industria minera a las energías renovables también tiene un impacto medioambiental positivo evidente. Sólo en Chile, los contratos de energías renovables para abastecer a las minas están desplazando millones de toneladas de dióxido de carbono en comparación con los contratos basados en combustibles fósiles, lo que equivale a las emisiones anuales de miles de automóviles con motor de combustión.

A medida que la industria minera toma medidas para volverse ecológica, tiene la oportunidad de aprovechar sus progresos y posicionarse como un ciudadano corporativo positivo, ya que crece la demanda entre los consumidores, los inversionistas y las comunidades locales para que la industria minera actúe de forma más sustentable.

Según Hernández, ante el proyecto de ley de royalties, corresponde a la industria convencer a los chilenos de no cambiar drásticamente las reglas del juego para los mineros, una tarea que calificó de «muy difícil en un escenario como el actual.» 

Es probable que Chile sea sólo el principio

La propuesta de Chile tiene eco en Perú, donde el actual candidato a las elecciones presidenciales ha prometido imponer una medida similar.

El aumento de los precios de los recursos ante el auge de las energías limpias hace que cada vez más economías se fijen en el sector minero como fuente de ingresos para proyectos de desarrollo, y aunque el impacto financiero en las empresas será probablemente negativo, existen oportunidades para seguir siendo competitivas. Además, si adoptan medidas para reducir su impacto ambiental, las empresas mineras pueden recuperar el favor del electorado: si se posicionan como parte de la solución al cambio climático, en lugar de ser parte del problema. 

En alianza con Castleberry Media, nos comprometemos a cuidar nuestro planeta, por eso, este contenido es responsable con el medio ambiente.

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