La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP26), que tuvo lugar en noviembre de 2021, vió a los países participantes presentar objetivos ambiciosos de reducción de emisiones de carbono para el año 2030. Los propósitos fueron presentados de acuerdo con la meta mundial para alcanzar las cero emisiones netas para mediados del siglo XXI.

Para cumplir estos compromisos, los consumidores de energía a nivel empresarial desempeñarán un papel fundamental. Actualmente, el avance hacia centros industriales de cero emisiones netas está en auge. Esto constituye una oportunidad única para las empresas de alinearse con los objetivos del Acuerdo de París, así como para impulsar la adopción de energías renovables.

Desde el clúster aeroespacial de Querétaro, México hasta el clúster automovilístico de Detroit, Michigan, las empresas llevan décadas instalándose en estos ecosistemas dinámicos. Mediante la compartición de recursos, problemas y soluciones; los parques industriales actúan como motores del crecimiento económico, e incrementan las oportunidades de aumentar la eficiencia.

Como consecuencia, a medida que aumenta la urgencia de la lucha contra el cambio climático, estos polígonos industriales conjuntamente ubicados pueden aprovecharse para reducir las emisiones de carbono a cero.

¿Cómo funcionan los clústeres industriales de cero emisiones netas?

Los sectores energéticos e industriales son culpables de hasta dos tercios del CO2 mundial (unas 22 gigatoneladas al año), según el nuevo informe emitido en colaboración con el Foro Económico Mundial.

Si las empresas situadas en éstos clústeres industriales trabajaran en conjunto, se podrían aprovechar al máximo las nuevas tecnologías y procesos limpios. Al mismo tiempo, se podría mantener o aumentar el nivel de productividad, incrementar las credenciales ecológicas de sus productos y mejorar el medio ambiente. De esta manera, las empresas pueden convertirse en parte de la solución, en lugar de ser parte del problema.

En la práctica, su funcionamiento varía mucho según la región y el tipo de industria. Sin embargo, la esencia de éstos clústeres es la misma: en general son un conjunto de instalaciones, plantas e infraestructuras vinculadas y dedicadas a la reducción y eliminación de los gases de efecto invernadero. Esto último se consigue mediante la aplicación de energía limpia y tecnología de control de emisiones.

Gracias a la generación de energía renovable in situ, a las fuentes de carbono cero gestionables compartidas, al almacenamiento y a las microrredes; los clústeres industriales pueden aprovechar las oportunidades que ofrece la energía limpia, no sólo para reducir las emisiones, sino también para que las empresas figurantes cumplan sus propios objetivos de sostenibilidad. Debido a la configuración de los clústeres, si la demanda de energía no puede ser abastecida mediante fuentes renovables in situ, las empresas pueden agrupar la demanda de Power Purchase Agreement (PPA) en su lugar.

Clústeres industriales con cero emisiones netas en la actualidad

Los clústeres industriales con cero emisiones netas son todavía un concepto relativamente nuevo, pero que está ganando terreno a medida que ciudades y países tratan de alcanzar la meta de cero emisiones para 2050, con el menor costo posible para sus ciudadanos y empresas.

Un ejemplo es el Parque Industrial de Suzhóu, situado en Jiangsu (China). Éste es uno de los parques industriales más grandes y modernos del mundo. Con una superficie de 288 km2 y más de 4.000 empresas, este parque ofrece una serie de soluciones energéticas e infraestructuras rentables. Estas incluyen bajas emisiones de carbono y energía limpia, que permiten a las empresas allí ubicadas seguir y mejorar su eficiencia energética y reducir sus emisiones de acuerdo con sus propios objetivos de sostenibilidad.

Mientras tanto, en el Reino Unido, donde el gobierno se ha comprometido a crear cuatro clústeres de bajas emisiones de carbono para 2030 y al menos un clúster de emisiones netas cero para 2040, hay varios ejemplos prometedores:

Uno de ellos es el clúster industrial de Humber, en Yorkshire. Sede de industrias como la de refinado, petroquímicas y manufactureras, es el clúster industrial más intensivo en carbono del país, con 12,4 millones de toneladas emitidas al año. El plan consiste en crear una infraestructura compartida de captura y almacenamiento de carbono junto a la primera central eléctrica de emisiones negativas del mundo, lo que permitirá a las industrias de la región producir productos químicos bajos en carbono. También existe la posibilidad de incorporar la producción de hidrógeno verde, aprovechando el auge del suministro de energía renovable eólica marítima en la región de Humber.

A medida que estos proyectos empiezan a madurar, también aumenta el interés en Estados Unidos y en América Latina. Este interés está apoyado por un estudio reciente del Centro de Política Energética Global de la Universidad de Columbia que identifica las oportunidades de los centros de cero emisiones netas en Houston.

Ponerlo en práctica

Aunque los clústeres industriales de cero emisiones netas son una gran idea en teoría, la práctica no es tan sencilla. La mayoría de las empresas, ciudades y estados no tienen la capacidad de iniciar una transformación de reducción de emisiones desde el principio, y la adaptación de los sistemas heredados de eficiencia energética y de carbono de  cero emisiones implica un alto coste. Además, no todos las grandes emisoras de carbono están ubicadas en clústeres, por lo que la creación de estos parques es apenas una parte del camino.

Sin embargo, creemos que el movimiento de clústeres industriales de cero emisiones netas presenta una oportunidad emocionante para facilitar y promover la adopción de energías renovables, mientras las empresas comienzan a esforzarse por cumplir sus objetivos climáticos. Y para aquellas empresas que aún no tienen la oportunidad de unirse a un clúster, ya hay alternativas disponibles.

Una de las opciones más eficaces para las empresas que quieren cumplir sus objetivos de reducción de emisiones son los certificados de energía renovable (CER). En todo el mundo, aproximadamente el 70% de las empresas con objetivos de cero emisiones ya utilizan los CER como parte de sus estrategias de adquisición de electricidad renovable. El uso de los CER permite a una empresa declarar que utiliza electricidad renovable procedente de una fuente de emisiones de carbono baja o nula, y cómo proporcionan flexibilidad para abastecerse de energía verde en cualquier lugar de un país determinado, incluso las empresas situadas en regiones sin abundantes recursos de energía renovable pueden beneficiarse.

Otra opción es a través de los PPA, que permiten a los consumidores de nivel empresarial la compra de una cierta cantidad de energía renovable de un activo específico bajo un acuerdo de precios predeterminado. Aproximadamente el 45% de las empresas con objetivos de emisiones netas cero firman estos acuerdos como parte de sus estrategias de adquisición de electricidad renovable, y su uso está creciendo a medida que más y más empresas tratan de aprovechar los beneficios de la electricidad renovable para lograr sus objetivos de sostenibilidad.

Sin embargo, los CER y los PPA por sí solos no llevarán a las empresas a la neutralidad de carbono. Las operaciones cotidianas, co mo el uso del agua, la producción de envases y el uso de equipos no eléctricos, tienen una huella de carbono, por lo que los clústeres industriales de emisiones netas cero son tan atractivos: a través de la infraestructura compartida y la tecnología de captura de carbono, permiten nuevos modelos de negocio que pueden contribuir a prevenir los peores efectos del cambio climático provocados por el hombre.

Sin embargo, hasta que los clústeres industriales de cero emisiones netas se conviertan en una realidad a nivel global, lo mejor para las grandes emisoras es analizar seriamente sus estrategias de uso de energía, y considerar la aplicación de PPAs, CERs y otras herramientas para fijar su rumbo hacia la neutralidad de carbono.


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