En la cumbre climática liderada por el Presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, celebrada de manera virtual los días 22 y 23 de abril; 40 líderes mundiales asumieron una serie de compromisos para luchar contra el cambio climático y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

A lo largo de ocho sesiones, los Jefes de Estado y de Gobierno, así como los dirigentes y representantes de organizaciones internacionales, gobiernos subnacionales y comunidades indígenas, hablaron de la necesidad de una colaboración global sin precedentes y la ambición para afrontar el momento.

Mientras que en la cumbre los responsables políticos debatieron el futuro de la acción climática, se evidenciaron oportunidades clave para las empresas y los inversionistas.

Los grandes emisores suben la apuesta por la neutralidad del carbono

Reconociendo que el statu quo ya no es viable, los líderes que asistieron a la cumbre del clima se comprometieron a tomar medidas climáticas más audaces. Estados Unidos presentó su nueva Contribución Prevista y Determinada a Nivel Nacional (iNDC, por sus siglas en inglés), con el objetivo de lograr una reducción del 50-52% respecto a los niveles de 2005 en las emisiones de gases de efecto invernadero en toda la economía para 2030. 

China indicó que reforzará el control de los gases de efecto invernadero distintos del CO2, controlará estrictamente los proyectos de generación de energía con carbón y reducirá progresivamente su consumo. La Unión Europea se propone reducir las emisiones netas de gases de efecto invernadero en al menos un 55% para 2030 y cero para 2050. Brasil se comprometió a alcanzar el objetivo de cero emisiones en 2050 y a acabar con la deforestación ilegal en 2030. A estos países se sumaron las promesas de India, Japón, Canadá, Sudáfrica y Argentina, entre otros.

Estos compromisos sin precedentes indican que va a aumentar la presión sobre las empresas para que se tomen en serio la reducción de emisiones. Para mantenerse a la cabeza, los grandes usuarios de energía, desde los fabricantes de productos químicos hasta los productores de textiles y las empresas industriales, tendrán que dar un giro decisivo para abordar los elementos clave de las emisiones de CO2 en su negocio, o arriesgarse a quedarse atrás. 

Una oportunidad de inversión

Durante una sesión especial con el enviado de Estados Unidos para asuntos climáticos, John Kerry, los líderes de los gobiernos, las organizaciones internacionales y las instituciones financieras multilaterales y privadas señalaron la necesidad de movilizar grandes sumas de capital privado para proyectos sostenibles.

Durante las conversaciones se reforzaron planes como el plan de inversión en energías limpias de la Administración Biden, cuyo objetivo es conseguir un 100% de electricidad limpia para 2035, y el Green Deal de la Unión Europea, que incluye $572,000 millones de dólares destinados al gasto en proyectos verdes, entre ellos la generación de energía renovable, lo que supondrá un impulso para los inversionistas, cada vez más atraídos por el enorme gasto público y las exenciones fiscales para proyectos sostenibles. 

En el ámbito de las energías renovables, en particular, ya estamos viendo un aumento de los inversionistas que entran en el sector, y esto no es sólo el resultado de las iniciativas del sector público. De hecho, estamos escuchando que la estabilidad de las renovables es una de las principales razones que impulsan la decisión de invertir. Los productores tradicionales de energía rara vez suscriben contratos de precios que duren décadas. En cambio, los productores de energías renovables si pueden, gracias a la inagotabilidad de sus fuentes de energía.

Se acabó el tiempo para los combustibles fósiles

El abandono de los combustibles fósiles fue uno de los principales objetivos de la cumbre. El Primer Ministro israelí, Benjamin Netanyahu, habló de cientos de start-ups que están trabajando para mejorar el almacenamiento en baterías para la energía solar, eólica y otras energías renovables. La Primera Ministra danesa, Mette Frederiksen, renovó la promesa del país de poner fin a las exploraciones de petróleo y gas en el Mar del Norte. Otros hablaron de eliminar las subvenciones a los combustibles fósiles que han mantenido artificialmente baratas las fuentes de energía contaminantes durante algún tiempo. Por otro lado, en su discurso de clausura, el Presidente Biden instó a los líderes mundiales a aumentar su inversión en energías limpias. 

En conjunto, todo indica que la actual divergencia de precios entre las energías renovables y los combustibles fósiles -en la que las energías renovables se vuelven más asequibles- parece que va a continuar. Para asegurar la estabilidad de los precios de la energía, ya estamos viendo que varias empresas de todo el mundo empiezan a estudiar detenidamente su estrategia energética y las posibilidades que ofrecen las estructuras financieras innovadoras, como los acuerdos de compra de energía para empresas (PPA).

Nuevas oportunidades de negocio para las infraestructuras energéticas y de transporte con bajas emisiones de carbono

La Asociación Global para Infraestructuras Climáticamente Inteligentes de la Agencia de Comercio y Desarrollo de los Estados Unidos (USTDA), presentada durante el evento, tendrá como objetivo impulsar la adopción de tecnologías transformadoras que reduzcan las emisiones de gases de efecto invernadero y apoyen la resiliencia al cambio climático en todo el mundo.

En la práctica, esto significará una inversión pública y privada en proyectos como el almacenamiento de energía y proyectos solares y eólicos a gran escala, así como en tecnologías de transporte energéticamente eficientes que reduzcan el uso de energía y agua.

Desde su lanzamiento, ya se han concedido subvenciones a proyectos y proveedores de Tailandia, Camerún, Brasil e India, y la USTDA ha publicado una página web de la Asociación Mundial por el Clima para poner a las empresas en contacto con la información más reciente sobre las oportunidades de negocio asociadas a esta iniciativa, así como con las solicitudes de propuestas.

Para las empresas, las actividades climáticamente inteligentes y los beneficios van ahora de la mano. Pero para aquellas que no están directamente involucradas en los sectores a los que se dirige la USTDA, todavía hay maneras de aprovechar los beneficios. 

El desarrollo de las energías renovables, es uno de ellos, por ejemplo. A través de la estructura de acuerdos de compra de energía (PPA), los grandes consumidores de energía pueden beneficiarse de mejores decisiones estratégicas de abastecimiento energético. Creemos que los acuerdos bilaterales de compra de energía renovable son una herramienta fundamental para crear empresas resistentes e inteligentes desde el punto de vista climático, y numerosas empresas internacionales han sido las primeras en actuar en este sentido, desde Anglo American hasta empresas multinacionales como Dow.

Los dirigentes insisten en la necesidad de ayuda del sector privado

Aunque la cumbre se enfocó en los objetivos a nivel de país, los participantes resaltaron la necesidad de la participación de la comunidad empresarial.

Afortunadamente, el sector privado ya ha demostrado que está preparado y dispuesto a actuar. Antes de la cumbre, 408 empresas e inversionistas, desde pymes hasta grandes multinacionales, firmaron una carta abierta en la que indicaban su apoyo a «un objetivo de reducción de emisiones muy ambicioso para 2030, o una Contribución Determinada a Nivel Nacional (CDN) de conformidad con el Acuerdo de París, con el fin de alcanzar las emisiones netas cero en 2050.» 

La comunidad mundial aún tiene mucho trabajo por delante, y se espera que todos los países se comprometan a adoptar nuevas medidas climáticas en la conferencia COP26 que se celebrará en Glasgow en noviembre de 2021. Sin embargo, en Atlas Renewable Energy creemos que las empresas pueden empezar a aprovechar el impulso de la cumbre climática de Biden desde ahora, para desarrollar sus propias estrategias a largo plazo y establecer una trayectoria hacia las emisiones netas cero.

Como dijo Angela Merkel, canciller de Alemania, en la cumbre: «Es una tarea hercúlea, porque se trata nada menos que de una transformación completa de la forma en que hacemos negocios.»

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